Lenovo Thinkpad T440p con Linux Mint y Windows 8.1

Recientemente nos asignaron en el trabajo unas nuevas laptops, y afortunadamente, resultaron ser las Lenovo de la serie Thikpad. Estas son laptops de nivel empresarial muy cómodas y resistentes, aunque no muy estéticas (a primera vista). El modelo es el T440p. Es una máquina bastante “maciza” para los estándares actuales y completamente negra, hecha de una aleación de magnesio y aluminio a la vez robusta y ligera.

Por el momento haré una reseña rápida enfocándome en el sistema operativo. Cuando tenga tiempo la extenderé. Aquí una imagen de la laptop:

thinkpad

La pantalla de 14″ es perfecta para una lap, es del tamaño que prefiero. La resolución 1366×768 es suficiente, aunque no espectacular. Lo mejor de esta laptop es el teclado: comodísimo, con teclas grandes y suaves al tacto, muy de acuerdo con la tradición de las Thinkpads. Es el teclado perfecto para teclear rápido y por largo tiempo, conveniente para elaborar textos largos como artículos y libros. Bien pensado para los que escribimos mucho. Además el teclado es a prueba de agua, es decir, si le cae agua u otro líquido encima, no se estropea, el líquido se “drena” abajo de la laptop a través de una ranura. El touchpad es grande y tiene una buena respuesta, aunque es del tipo integrado /”inteligente”, sin los dos sectores o botones que suplen los dos botones del mouse. La verdad, prefiero los touchpads tradicionales. El trackpad rojo en medio del teclado nunca me ha gustado y no lo uso. En fin, los conectores laterales son completos e incluyen cuatro puertos USB. Hay un lector de tarjetas, entrada para video VGA y un lector de DVD. Hay una webcam de buena calidad, útil para Skype y videoconferencias. La tarjeta Wifi es bastante potente y capta bien la señal. La batería es bastante gruesa y según mis cálculos dura entre cuatro y cinco horas, dependiendo del uso. No es mucho, la verdad. El hardware incluye un procesador core i5 4300M, bastante potente, pero a pesar de su nombre tiene sólo dos núcleos. Además hay una tarjeta de video dedicada: nVidia GeForce GT 730M. La memoria RAM es de 4GB, suficiente para un trabajo fluido.

El sistema operativo de fábrica es el Windows 8.1, “tuneado” para eliminar el molesto “Metro” con su mosaico de rectángulos coloreados. De todos modos yo no uso Windows, sino Linux, así que procedí a instalar una distro del Pinguino. Mi favorita es siempre Linux Mint. Esta vez sin embargo, decidí cambiar el escritorio para probar uno nuevo. Ya que el hardware es potente, probé Cinnamon, en lugar de los acostumbrados Xfce y Mate.

Pasos a seguir:

1 – entrar a Windows y reducir la partición, para que quede un espacio sin asignar, que posteriormente ocupará Linux. En realidad esto se puede hacer directamente instalando Linux, mediante Gparted. Hacerlo desde Windows reduce los riesgos de estropear el sistema operativo de Redmond.

2 – entrar al bios UEFI para controlar y cambiar parámetros. En particular: quitar el “secure boot” (es incompatible con Linux Mint, aunque lo soporta Ubuntu) y controlar que la secuencia de arranque incluya las opciones de USB y DVD.

3 – tener lista una memoria USB con un Linux previamente instalado (mediante Unetbootin u otro instalador). Apagar la laptop, insertar la memoria y arrancar. Para que la laptop arranque desde la memoria USB hay que presionar la tecla F12.

4 – cuando arranca el instalador de Linux Mint,  primero aparecerá un escritorio en modo “Live”, es decir, provisional, de prueba. Allí es el momento de verificar si todo el hardware funciona correctamente y si nos gusta el aspecto de la distro. En este escritorio hay un ícono para la instalación en el disco duro: solo hay que hacer click para que comience el proceso de instalación. En seguida, se presentan las opciones de instalación acostumbradas, que son muy fáciles de seguir incluso para un novato. Ya que decidí conservar Windows al lado de Linux en una configuración dual, se requiere crear las particiones correspondientes e instalar el GRUB (el selector de sistemas operativos) en la partición UEFI.

Aquí mi configuración del disco duro después de instalado Linux Mint:

Captura de pantalla de 2015-07-02 20:53:38

Como se puede ver, Windows ocupa algo como la mitad del disco duro en una sola partición (formato ntfs). Hay una partición UEFI para el arranque (formato fat32), y tres particiones para Linux: root (/), home e swap. Las primeras dos tienen formato ext4. Es muy importante colocar correctamente el GRUB en la partición UEFI.

Bien, una vez creadas las particiones, hay que dejar que Linux Mint se instale solo, tardará de 15 a 20 minutos.

En esta Thinkpad, Linux Mint se instala sin problemas y reconoce todo el hardware. El resultado es espectacular, con un sistema operativo fluido y eficiente. Perfecto para trabajar.

Aquí una captura de pantalla después de unos cuantos retoques e instalaciones de programas y applets:

Captura de pantalla de 2015-07-02 20:51:55

Linux Mint 17.1 Cinnamon tiene un esquema de escritorio bastante tradicional, con una barra inferior delgada y un botón de inicio del que se desprende un menú muy completo y elegante. Me impresionó bastante el aspecto y la organización de Cinnamon. No había querido probarla antes porque sé que este escritorio requiere bastante memoria RAM para correr (casi como Unity), pero con 4GB y un procesador potente, no hay problema.

Continuaré la reseña próximamente…

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